Por qué es tan necesario el desarrollo de la inteligencia emocional

Por qué es tan necesario el desarrollo de la inteligencia emocional

A todos los padres nos preocupa tanto el presente como el futuro de nuestros hijos, deseamos que sean lo más felices posible, nos gustaría estar siempre a su lado, guiarles y evitarles cualquier desdicha, pero somos conscientes de que esto no está en nuestras manos.

Entonces ¿Qué es lo mejor que podemos hacer?

Desde mi punto de vista, ofrecerles herramientas para que gestionen de la manera más adecuada las distintas situaciones que van a encontrar a lo largo de su vida, en su día a día.

¿Y cómo podemos hacerlo?

Principalmente para mí hay dos maneras, educarles con inteligencia emocional y ayudarles a desarrollar la suya.

Hay una frase, que leí hace unos años, cuando me convertí en mamá y que no ha dejado de resonar con fuerza dentro de mí:

“Trata a tus hijos como te gustaría que los tratasen los demás”.

¿Cómo reaccionamos cuando alguien trata mal a nuestros hijos y cuántas veces somos nosotros los que lo hacemos mucho peor de lo que le consentiríamos a otro?

La inteligencia emocional no es fija, es una capacidad que podemos ir desarrollando a lo largo de toda nuestra vida.

Al tener a mis hijos me di cuenta de que me quedaba y me queda mucho camino por recorrer pero que si nos esforzábamos en aprender y mejorar aptitudes acordes con la inteligencia emocional no sólo mejoraría la convivencia en casa sino que estaríamos preparando mejor a nuestros hijos para el futuro, aportándoles mejores dotes sociales y emocionales. En eso estamos y no es fácil, vamos aprendiendo muchas cosas a la par y cuántas veces no son ellos los que nos enseñan algo.

El primer paso imprescindible para mejorar nuestra inteligencia emocional es ser conscientes de lo que sentimos. Sino reconocemos cuáles son nuestras emociones nos quedaremos a su merced y perderemos toda posibilidad de poder controlarlas, gestionarlas y adecuarlas al momento.

Las personas con una mayor capacidad de controlar sus emociones se recuperan más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.

Además si sabemos reconocer nuestras emociones también nos será más fácil darnos cuenta de cómo se sienten los demás y empatizar con ellos.

Contadles a vuestros hijos como os sentís en determinadas situaciones, preguntadles a ellos como se sienten ante hechos concretos o como creen que se sentirían los demás en distintas circunstancias.

En definitiva haced que se familiaricen desde pequeños con sus emociones con las que les gustan más y con las que no les gustan tanto, porque todas son necesarias en la vida.

Juego emociones Como Cuando
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