¿De los errores se aprende?

¿De los errores se aprende?

Cuántas veces podemos decirle a un niño “de los errores se aprende”. Se supone que esta frase debería ser alentadora y positiva, pero no conseguimos que lo sea del todo porque el error lleva  aparejado unas connotaciones muy negativas.

Los niños van creciendo y desarrollándose con miedo a equivocarse, a cometer errores, a fracasar y ese rechazo al error se lo hemos inculcado los mayores. Por muchas frases motivadoras que les digamos relacionadas con el error, a la hora de la verdad cuando aparece el fallo, no solemos reaccionar de la forma que predicamos porque en el fondo a nosotros tampoco nos gusta equivocarnos ni que ellos lo hagan. Está claro que sería mucho mejor hacerlo todo bien a la primera, pero eso ¿cuántas veces ocurre en la vida?

Yo a mis hijos les he intentado inculcar las bondades del error pero me temo que más de palabra que de obra. Me cuesta lidiar con mis errores así que no les doy el mejor ejemplo y a veces no reacciono muy bien ante los suyos, porque aunque creo en lo contrario en el fondo tengo muy interiorizado que el error no es bueno.

Supongo que debería empezar a desprogramarme e intentar evitar que mis hijos automaticen las mismas respuestas que casi todos los adultos tenemos cuando nos equivocamos.

¿Cómo? Pues con nuestra actitud, no solo con lo que les decimos, haciéndoles ver que la vida es ensayo-error, que nos vamos a equivocar sí o sí, que hay que tener la voluntad de aprender de lo que nos pueden enseñar nuestros errores en lugar de paralizarnos por una visión negativa y catastrofista de sus consecuencias, que la perfección no existe, que tenemos que confiar más en nosotros mismos y que no debemos centrarnos tanto en el resultado y más en el camino que recorremos para alcanzarlo… y todo eso hay que demostrárselo con hechos.

Qué no intentarían los niños si no se vieran frenados por el miedo al error, al ridículo y a la autocrítica que le suele acompañar y cómo cambiaría su actitud a la hora de aprender y de enfrentarse a nuevos retos, ¡¡serían tan libres a la hora de atreverse!!

Ya va siendo hora de que despenalicemos el error porque ¿de los errores se aprende o los errores se pagan?

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